Sudoración Excesiva
¿Qué es la sudoración excesiva?
La sudoración excesiva, también denominada hiperhidrosis, puede afectar la totalidad del cuerpo, aunque suele restringirse a las palmas de las manos, las plantas de los pies, las axilas y, o la zona de la ingle. Es normal que una persona sude en exceso cuando está nerviosa o tiene fiebre. Sin embargo, cuando la afección es crónica, puede ser un signo de problemas con la tiroides, bajos niveles de azúcar en la sangre, trastornos en el sistema nervioso u otros problemas médicos.
¿Cuáles son los síntomas de la sudoración excesiva?
Las áreas que producen sudoración excesiva suelen tener color rosa o blanco aunque, en casos graves, puede ocurrir que se agrieten y descamen o que se vuelvan blandas (en especial, en los pies). Entre otros síntomas se incluye mal olor provocado por la presencia de bacterias y honguillos en la piel húmeda. Los síntomas del sudor excesivo pueden parecerse a los de otros trastornos médicos. Consulte siempre a su médico para obtener un diagnóstico.
Tratamiento de la sudoración excesiva:
El tratamiento específico de la sudoración excesiva será determinado por su médico basándose en lo siguiente:
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Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
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Qué tan avanzada está la condición.
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La causa de la condición.
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Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
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Sus expectativas para la trayectoria de la condición.
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Su opinión o preferencia.
El tratamiento puede incluir abordajes no quirúrgicos, quirúrgicos, orales o tópicos:
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Aplicaciones de una solución de metenamina (para controlar la sudoración abundante).
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Aplicaciones de solución de cloruro de aluminio en el área (para controlar la sudoración abundante).
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Simpatectomía toracoscópica: interrupción quirúrgica de las vías del nervio simpático que conducen a las glándulas sudoríparas.
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Inyección de toxina botulínica tipo A (Botox®): la toxina botulínica ayuda a inhibir la liberación de acetilcolina (una sustancia que está activa en las transmisiones de los impulsos nerviosos)
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Extirpación quirúrgica de las glándulas sudoríparas.
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Iontoforesis con agua corriente (aplicación de una corriente eléctrica débil en la zona afectada).
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Asesoramiento psicológico o medicamentos (para reducir la ansiedad).
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